Proceso canónico

 

Siendo tan claro y evidente el martirio de la Beata María Guadalupe y cómo resistió heroicamente la tentación de la huida o de la apostasía, demostrando a todos  su perfecta unión con Cristo y su amor a la Virgen Dolorosa, la familia no dudó en recoger tierra bañada con su sangre y las monjas, recuperado el cuerpo, promovieron la esperanza de que su martirio fuera reconocido oficialmente por la Iglesia.

Una vez establecidas en el nuevo Monasterio Al Pie de la Cruz de Mislata y celebrada la vuelta de los frailes Siervos de María a España, acaecida gracias a la inmolación de la Madre Guadalupe, se comenzó el Proceso canónico para su Canonización en Valencia el 24 de enero de 1958. Recogidos los datos de su martirio y reconstruido el hecho atroz de su muerte, la Causa estuvo mucho tiempo detenida en la Congregación para la Causa  de los Santos, al igual que la de otros mártires de España asesinados entre 1936 y 1939, hasta que el 28 de junio de 1999 la Santa Sede firmó el Decreto del martirio, dando la aprobación para su beatificación.

El día de la fiesta de Santa Juliana Falconieri, el 19 de junio de 2000, se llevó a cabo el reconocimiento canónico de sus santos huesos. Se exhumaron sus restos y una vez comprobada su autenticidad se procedió a su limpieza y asepsia para garantizar su conservación. Este proceso concluyó una semana más tarde con una solemne Misa en la que se volvió a lacrar su sepulcro en espera de la ceremonia de beatificación.

La Causa de la Beata María Guadalupe sigue en proceso hasta su canonización, promoviendo su devoción y dando a conocer la santidad de su vida y su admirable testimonio de amor a Cristo y a su Madre Dolorosa.

 


28 de Junio de 1999

Decreto del Martirio