Humilde monja Sierva de María

 

El monasterio de “Al Pie de la Cruz” fue fundado en Valencia en el año 1597 por monjas procedentes del Monasterio de las Siervas de María de Sagunto, según el carisma de la Orden de los Siervos de María; una Orden mendicante del S. XIII, iniciada por los Siete Santos Fundadores y cuya rama femenina toma como madre espiritual a Santa Juliana Falconieri, en cuya fiesta del 19 de junio de 1897 hizo su Profesión Solemne María Ricart Olmos, tomando el nombre de Sor María Guadalupe.

Enamorada del carisma de la Orden vivió plenamente sus valores: la caridad fraterna y la unidad, la oración contemplativa y el humilde servicio, el amor y la devoción a la Virgen Dolorosa, a quien rezaba con fervor la Corona de los Siete Dolores, identificándose con los sufrimientos de la Virgen María. Buscaba siempre el recogimiento y practicaba la penitencia física al contemplar la Pasión de Jesús y a su Madre al pie de la Cruz. Con un carácter alegre, una fuerte espiritualidad y dotes de liderazgo ocupó el cargo de Maestra de novicias de 1928 a 1931, luego fue Priora durante los difíciles y confusos años de 1931 hasta 1934. Al acabar su priorato, vuelve a ser elegida Maestra de novicias hasta su martirio, dando a sus hermanas las más importantes enseñanzas.

En todo momento mostró un gran amor por la liturgia, la historia y la espiritualidad de la Orden en su constante trato espistolar con la Curia servita de Roma y con la Orden en Monte Senario. Su humildad destacó por encima de su carácter y dotes personales considerándose ella misma como “la última de las Servitas”.


Sería mil veces monja

en Al Pie de la Cruz